Pidió licencia, entró a un reality y desató un debate que va más allá de la ley. El caso Sergio Mayer abre preguntas sobre responsabilidad y compromiso público.
El diputado plurinominal de Morena, Sergio Mayer Bretón, solicitó licencia por tiempo indefinido a su cargo para integrarse al reality show “La Casa de los Famosos”, en su versión de Telemundo, luego de haber participado anteriormente en la edición transmitida por Televisa y ViX.
Su decisión reavivó el debate sobre si los legisladores pueden desempeñar otros trabajos y recibir un salario adicional. La respuesta depende del tipo de actividades que realicen y del estatus legal bajo el cual se encuentren, ya sea en funciones, con licencia temporal o con separación definitiva del cargo.
En el Congreso, la licencia es el permiso legal que se concede a una diputada o diputado , senadora o senador para separarse temporalmente de su cargo sin que ello implique una renuncia definitiva, como ocurre en este caso con el legislador de Morena.
La solicitud debe presentarse por escrito y ser aprobada por el Pleno de la cámara correspondiente con el voto de la mayoría simple. Una vez avalada, se llama al suplente para ocupar el escaño durante el periodo de ausencia; en este caso, Luis Morales Flores asumirá la curul mientras dure la licencia.
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La Constitución establece que, mientras están en funciones, las y los legisladores no pueden desempeñar otro empleo remunerado sin contar con una licencia previa. También señala que quien falte 10 días consecutivos sin causa justificada o sin licencia pierde su derecho a participar en ese periodo, por lo que se llama al suplente para ocupar su lugar.
De ahí que Sergio Mayer haya tenido que solicitar licencia para separarse del cargo de diputado e integrarse al reality show, por el cual recibirá una remuneración, algo que no podría hacer legalmente mientras mantuviera su función legislativa activa.
Además, los reglamentos internos del Congreso establecen que las y los legisladores no deben realizar actividades que interfieran o comprometan su labor parlamentaria. En ese sentido, la dinámica del reality —que implica permanecer incomunicado y aislado durante semanas o incluso meses— hace inviable compatibilizar ambas actividades, lo que vuelve indispensable la separación temporal del cargo.
México
Aunque la ley prohíbe que los legisladores tengan otro empleo remunerado sin solicitar licencia, la Ley General de Responsabilidades Administrativas sí les permite realizar ciertas actividades, siempre que no interfieran con su trabajo en el Congreso ni generen conflictos de interés.
Pueden impartir clases, realizar investigación académica y participar en actividades de beneficencia, siempre que no interfieran con su trabajo legislativo.
La escritura, la creación artística y la publicación de contenidos están permitidas, ya que forman parte de la actividad intelectual.
Pueden manejar sus bienes, inversiones o negocios familiares, siempre que no tengan contratos con el gobierno.
Pueden trabajar como médicos, arquitectos, consultores u otras profesiones, siempre que no atenten contra el Estado ni usen su cargo para obtener beneficios.
Pueden formar parte de organizaciones civiles o gremiales, siempre que no reciban recursos públicos ni violen la ley.
Empresas
La Constitución prohíbe que los diputados y senadores en funciones tengan otro empleo público con sueldo, ya sea en el gobierno federal o en los estados. Si desean aceptar otro cargo, primero deben pedir licencia a su Cámara y dejar temporalmente su labor legislativa.
Esta regla también aplica para los legisladores suplentes cuando están en funciones. Quien no la respete puede perder su cargo como diputado o senador.
En términos legales, Sergio Mayer no está cometiendo ninguna irregularidad. Pidió licencia en tiempo y forma, tal como lo marca la Constitución, y con ello puede realizar actividades remuneradas sin violar la ley. Es decir, se apegó al procedimiento y su participación en un reality show es válida desde el punto de vista jurídico.
Pero el tema va más allá de lo legal y abre un debate político y ético. La pregunta de fondo es si es correcto que un diputado que llegó al Congreso por Representación Proporcional —sin el respaldo directo del voto ciudadano— decida pausar su labor legislativa para entrar a un programa de entretenimiento, aun cuando el trámite sea legal.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre el compromiso con el cargo, la responsabilidad pública y el papel que se espera de un legislador. No hay ilegalidad, pero sí una decisión que inevitablemente genera polémica y cuestionamientos.





