Mientras una investigación sigue abierta en Estados Unidos, la cooperación en Europa generó tensiones entre gobiernos locales y autoridades federales.
Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) comenzaron a preparar su salida de Minneapolis. Autoridades locales informaron que el personal desplegado por la agencia dejará la ciudad mientras siguen abiertas las investigaciones por la muerte a tiros de un activista que grababa un operativo policial.
Ese movimiento coincide con la aparición de la misma agencia en un escenario distinto, Italia, donde su participación detonó una discusión política inmediata.
La agencia confirmó que personal del área de Investigaciones de Seguridad Nacional, conocida como HSI y adscrita al ICE, participará en tareas de seguridad en Milán. La información se dio a conocer a través de un portavoz oficial.
Según el comunicado, el HSI apoyará al Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado de Estados Unidos y a las autoridades del país anfitrión en la identificación y mitigación de riesgos vinculados con organizaciones delictivas transnacionales.
Desde la propia agencia se estableció que todas las operaciones de seguridad quedan bajo autoridad italiana y que el ICE no realiza acciones de control migratorio fuera del territorio estadounidense.
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El HSI investiga delitos como cibercriminalidad, trata de menores, tráfico de armas y drogas. En su información institucional, la agencia señala que su función incluye la protección de ciudadanos estadounidenses tanto dentro como fuera del país.
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En un primer momento, autoridades italianas negaron la presencia del ICE en el país. Más tarde, funcionarios cambiaron el mensaje y señalaron que la colaboración se limitaría a tareas de apoyo en materia de seguridad.
Ese cambio de postura alimentó el debate público. Los antecedentes recientes de la agencia en Estados Unidos, especialmente los hechos registrados en Minneapolis, influyeron en la reacción política en Italia.
Desde el ámbito local surgió una posición frontal. Giuseppe Sala, alcalde de Milán, afirmó que los agentes del ICE no son bienvenidos en la ciudad.
Durante una entrevista radiofónica, Sala rechazó la presencia de la agencia estadounidense y cuestionó la relación política con el gobierno de Estados Unidos en este contexto.
Alessandro Zan, miembro del Parlamento Europeo por el Partido Democrático de centroizquierda, calificó este anuncio como “inaceptable”.
“En Italia no queremos a quienes pisotean los derechos humanos y actúan al margen de cualquier control democrático”, escribió en X.
La participación del HSI forma parte de un esquema de coordinación diplomática encabezado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, que trabaja con autoridades italianas en la protección de su delegación oficial.
Está confirmada la asistencia del vicepresidente estadounidense, JD Vance, y del secretario de Estado, Marco Rubio, a la ceremonia inaugural en Milán.
La coordinación se desarrolla en paralelo a la discusión política local en Italia, donde la presencia del ICE quedó sujeta a precisiones públicas y posicionamientos de las autoridades municipales.
Con información de AFP.





